Los Cleveland Cavaliers siguen tratando de exportar a Kevin Love. La entidad, ahora mismo sin general manager electo a los mandos, insiste en su anhelo de contar con Paul George para la temporada 2017-18. Como ha podido hacerse eco el periodista Sam Amico, los Cavs siguen ofreciendo a Love como principal elemento de canje en el traspaso que enviaría a Kenneth Faried y George a Ohio, y daría con Kevin Love en Denver —está por ver el cheque regalo que recibiría Indiana—. Cavs y Nuggets están de acuerdo en consumar el movimiento pero los Pacers siguen viendo con desconfianza el acuerdo final. Por mucho que Paul George haya anunciado su marcha en 2018, no acaban de estrechar la mano y cada día que pasa, el alero pierde una micra de valor. Sin embargo, lo que queremos plantear en este post es por qué Cleveland pone el cartel de rebajas a Kevin Love. ¿Harían bien si, finalmente, lo traspasasen? ¿Por qué desean decirle adiós con una legión de pañuelos blancos lista para ondear?

Bien, hablamos de Kevin Love, el tercer jugador por orden galáctico del finalista de la NBA 2017 —y campeón en 2016—. Una estrella que, sin llegar a inspirar un impacto como LeBron James o Kyrie Irving, es ciertamente la tercera pata del Big Three de los Cavs.

Mejor temporada

De manera contraria a lo que pueda parecer, Love ha autografiado sus mejores números como jugador de los Cavaliers en su tercera temporada en el equipo —19,0 puntos y 11,1 rebotes en regular season, para cerrar el curso con 16,8 tantos y 10,6 capturas en playoffs—. En ambos formatos competitivos ha tocado techo este año con los Cavs, por lo que se podría decir que ha completado su mejor ejercicio como miembro leal a los estandartes del número ’23’.

Pero, aun siendo su mejor obra desde su llegada, los Cavs no ven otra salida que traspasarle. Y ahí van tres motivos para explicar la (contraproducente) ansiedad que emerge en Cleveland por mover a su tercer mejor jugador.

Primero. Se han percatado de que con lo que tienen, no llega para competir en unas Finales contra los Warriors.
Segundo. Los contratos en plantilla (126 millones garantizados para el curso que viene, más de 26 por encima del límite) amordazan la ingeniería salarial de la franquicia. Si no sale nadie importante, tampoco podrá haber hueco para movimientos en la plantilla. Movimientos que se consideran necesarios para volver a ganar el anillo.
Tercero. Las Finales de Kevin Love, oficialmente por debajo del rendimiento que se le exigía, le han condenado a todas las rotativas de rumores y movimientos de mercado.
Love en las Finales

Y nos preguntamos en este punto. ¿Realmente lo hizo tan mal Love en las Finales? La siguiente píldora de analítica avanzada quizá prueba que la comparecencia del ala-pívot no fue tan turbia como se cree —aunque sí insuficiente—. Diseccionamos su saldo total en cancha durante las Finales: la estadística +/- de Love fue de -35 en el total de cinco enfrentamientos. No anduvo demasiado lejos de Kyrie (-32), quien teóricamente sí compareció como se esperaba en la cita definitiva. Lejos, claro, quedan los -7 del yo contra el imperio LeBron.

Para la retina menos analítica, Kyrie Irving (29,4 puntos) hizo unas grandes Finales. No cabe ninguna duda que dejó acciones para el recuerdo y en los tres últimos partidos fue un ilusionista histórico. Pero sus saldos totales en cancha no difieren apenas de un Love (16,0 tantos y 11,2 rebotes) a quien sí se le reclamó mucho más. Sí que es cierto, no obstante, que los números y aportación de Kevin pudieron haber crecido mucho más, también su acierto o que Kyrie siguió las ‘miguitas’ de James en las tres últimas noches, no así Love… pero también es verdadero que las terceras patas de grandes exposiciones —como Love en este caso— enfrentan siempre pérdida de prestaciones. Y ése es el siguiente puntos que analizamos.

Tercera pata del Big Three

Observemos, como comparación en el tiempo, el caso de Chris Bosh. Con los Toronto Raptors, el ahora retirado ala-pívot dejó su cénit anotador en 24,0 puntos justo un curso antes de unirse a los Miami Heat del Big Three. Años después, ya como comandante tercero de South Beach, sus promedios bajaban hasta los 18-16 puntos de promedio por temporada.

De igual modo que Kevin Love llegaba a cimas de 26,1 tantos en Minnesota y un año después superaba raspado los 16 en Cleveland. Es el precio que casi siempre paga la tercera estrella de una gran obra de ingeniería en la NBA: pérdida de galones, números e importancia. De manera lógica, sus prestaciones disminuyen, no pueden mantenerse porque su injerencia en el juego disminuye. Antes que Love, Bosh también fue criticado por su ausencia estrellato en Miami. Siendo, que lo era, de manera indudable una estrella.

Estrategia que no favorece

Así, los Cavs no están paseando a Love por ferias de medio Estados Unidos debido a su ausencia de calidad —o no debería ser así—. Simplemente, es la figura más prescindible de sus tres estrellas para que la plantilla pueda experimentar un mínimo cambio de aspecto. En otras palabras, para que entre Paul George —gran objeto de deseo en estos momentos— solo puede salir Love (22 millones de salario el curso que viene). Dar salida a Tristan Thompson (16 millones) o a J.R. Smith (13) implicaría más reajustes la plantilla y los Cavs solo quieren poner la guinda del pastel, que llegaría desde Indiana.

La estrategia de la organización de Ohio es loable, pero pierde efectividad de la manera en que está siendo ejecutada. Cuando tus rivales conocen tus intenciones, pueden adelantarse a tus movimientos. Por tal motivo, los Cavs están encontrando impedimentos en el mercado de Kevin Love. El resto de franquicias saben que hay necesidad de empaquetarle.

No es éste, pues, un post solo para defender la bonanza o sequía en el juego de Kevin Love. Es una estrella y, como tal, aportaría números especiales en cualquier lugar… menos en Cleveland —y quizá Warriors y Spurs—. La devaluación que sufre en el mercado es negligencia de los propios Cavaliers. Quieren rifar a un gran jugador sin el crédito que ha ganado, y eso entorpece las negociaciones por él. Salga o no, Kevin Love es una estrella de la NBA y se ha abaratado demasiado su nombre.